Las innovaciones económicas del siglo XVIII: el Comercio Libre (II)

El efecto del reglamento de 1778 sobre el comercio transatlántico y la economía de España e Indias es imposible de valorar, por cuanto en aquellas fechas España entraba en conflicto con Inglaterra, con el consiguiente trastorno de las comunicaciones y poco después se adoptaría la medida de permitir el comercio en buques con bandera neutral, y aun directamente con países neutrales. Es indudable, en cambio, que las facilidades dadas para la negociación directa entre España y cada provincia ultramarina contribuyeron al desarrollo paralelo de cada una de éstas y a su mutua competencia, ligándolas por separado más estrechamente a la metrópoli y desvinculando entre sí a las distintas partes del Imperio Indiano. También acarrea el reglamento la supresión de la Casa de la Contratación de Cádiz, siendo sustituida en éste y los demás puertos habilitados por juzgados de arribadas, que efectuarían la inspección de los navíos destinados a este tráfico.

Grabado de la desaparecida Casa de la Contratación. Imagen extraída de "América Hispánica" de Céspedes del Castillo.

Grabado de la desaparecida Casa de la Contratación. Imagen extraída de “América Hispánica” de Céspedes del Castillo.

La normativa sobre el Libre Comercio se dio tarde y en un contexto poco propicio, debido a las luchas constantes con Inglaterra. Además, aunque en la práctica se estaba aboliendo el monopolio, no había una infraestructura portuaria ni de compañías de comercio capaz de acoger este volumen comercial. Entre 1504 y 1565 viajarán a América 4086 buques. Entre 1650 y 1700 lo harán 930 de los que 775 serán de origen desconocido. Finalmente entre 1717 y 1778 tendremos un tráfico de unos 492 navíos mercantes, excluidos los de guerra, de los que solo 109 eran españoles. Queda por tanto demostrada la insuficiencia de la industria naval española a lo largo de la carrera de Indias, ya que el 60% de los navíos que comerciaron con América eran extranjeros.

Naves mercantes. Fuente.

Naves mercantes. Fuente.

El Comercio Libre en América se centra en dos núcleos principales. De un lado está Nueva España, donde los comerciantes del Consulado México abogan por la adaptación al medio, el empleo de prácticas crediticias, las baratas (sistema en el que un préstamo se entregaba mitad en dinero mitad en especie o material defectuoso) y libranzas (letras de cambio) y el control del amonedado mediante la adquisición de minas de plata (con el objetivo de que la plata no cambiara de manos). De otra parte, en Buenos Aires, se impondrá el comercio de neutrales y libres patentes en el que España contrata navíos de naciones amigas, así como un activo contrabando con la colonia de Sacramento (todo ello con el objetivo de contrarrestar los efectos de los bloqueos navales ingleses).

Puerto de Buenos Aires durante la época colonial.

Puerto de Buenos Aires durante la época colonial. Fuente.

En Nueva España las medidas supusieron un durísimo golpe para los comerciantes de la capital, pero estos se fueron acomodando a la nueva situación. En 1810 el grupo de los antiguos almaceneros se había mantenido y aumentado. Los antiguos mecanismos basados en el control de la circulación comenzaron a dejar de funcionar correctamente. La respuesta fue múltiple. Se replegaron hacia otras actividades y lucharon por seguir manteniendo su liquidez, para lo que aquellos acaudalados comerciantes invirtieron en agricultura y en minería. Dejaron de utilizar el comercio de importación-exportación para controlar por él la circulación de la plata y a cambio se entrometieron en la producción para desde allí seguir dominándola. La segunda respuesta se encaminaba a seguir conservando su liquidez. La escasez de circulante era crónica y situaba al poseedor de los medios de pago en una situación inmejorable. Intensificaron los antiguos mecanismos basados en la captación del ahorro de particulares.

Navio mercante. Fuente: Museo Naval de Madrid.

Navio mercante. Fuente: Museo Naval de Madrid.

A partir de 1780 comenzaron a comprar bienes raíces en la Ciudad de México para que sirvieran de hipoteca de los capitales recibidos a rédito. También destaca la adquisición de bienes raíces a ínfimo precio. De otra parte restringieron al máximo los préstamos en efectivo, utilizando las baratas. Con este sistema el prestamista daba una porción en dinero y el resto en géneros averiados. Finalmente intentaron impedir la dispersión de la moneda por el interior de Nueva España utilizando para ello las libranzas, que impedían que se realizaran los pagos en moneda, al tiempo que se opusieron a que se fundaran nuevas casas de la moneda

En el caso de Buenos Aires el comercio se precipitó como raudal que busca su nivel, y tras la Paz de Versalles comenzó el apogeo comercial del Río de la Plata y Buenos Aires se convirtió en el gran mercado de la América meridional y entre 1792 y 1795 el sector exterior rioplatense superó los 8 millones de pesos en ventas. El bloqueo inglés dificultaba enormemente la navegación de mercantes con pabellón español por lo que los comerciantes de Buenos Aires comenzaron a hacerlo con bandera portuguesa.

Página de las firmas, Tratado de Versalles. Fuente.

Página de las firmas, Tratado de Versalles. Fuente.

Lo que prueba el comercio de neutrales y su forma de desarrollarse es la enorme vitalidad del comercio colonial y su capacidad de adaptación, mucho menos encorsetado de lo que muchos autores creen. No todas las colonias americanas reaccionaban igual dependiendo de si vivían de la exportación de productos alimenticios o de materias primas agropecuarias o que fueran aquellas que basaban su actividad en la producción de metales preciosos. La mayor autonomía financiera de estos últimos no era la del Río de la Plata, impedida de subsistir en tiempos de guerra sin un abastecimiento continuo de víveres o sin dar salida a sus productos.

En la década de 1740 los primeros navíos de registro despachados podrían tomarse como un antecedente lejano. Durante la guerra de 1779-1783 se dictaron varias Reales Cédulas que permitían la utilización de buques extranjeros para garantizar el abastecimiento. En 1787 la Compañía de Filipinas recibió la exclusiva de la trata negrera en el Río de la Plata, para la que podían utilizar barcos ingleses. La aplicación del permiso para el comercio de neutrales provocó una gran reactivación del comercio colonial. Pero la legislación aprobada provocó muchas transgresiones y desórdenes por lo que la Corona ordenó suspender la medida. Pese a la prohibición, hubo excepciones destacables y en septiembre de 1801 se volvió a autorizar este comercio.

Real Cédula de erección de la Compañía de Filipinas. Fuente.

Real Cédula de erección de la Compañía de Filipinas. Fuente.

Mientras los comerciantes porteños y los propietarios de buques dependían más de sus propios negocios y de los mercados internos, el grado de dependencia de los mercaderes y navieros establecidos en Montevideo era mucho mayor con respecto al comercio gaditano. Los comerciantes solicitaban la legitimación del uso de las dobles patentes para poder entrar en los puertos brasileños. Otra reivindicación era la necesidad de que parte de la tripulación fuera extranjera. Las presiones dieron resultado y en noviembre se ordenaba la concesión de permisos para la simulación de bandera. Además el 14 de diciembre, el virrey, señalaba que los buques con patente simulada podían utilizar bandera neutral en los puertos españoles, por lo cual sus tripulaciones estarían compuestas por extranjeros no matriculados. El sistema dejaba la puerta abierta a una importante presencia portuguesa. Finalmente el virrey autorizó la doble bandera.

Bibliografía.

BERNAL, Antonio.Miguel. La financiación de la Carrera de Indias (1492-1824): dinero y crédito en el comercio colonial español con América. Sevilla: Fundación El Monte, 1993.

CHAUNU, Pierre. Sevilla y América, siglos XVI y XVII. Sevilla: Universidad de Sevilla, 1983.

WALKER, Geoffrey J. Política española y comercio colonial, 1700-1789. Barcelona: Ariel, 1979.

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